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Los comedores y merenderos comunitarios de la ciudad sufrieron un impacto considerable debido a la inflación. La demanda de alimentos es alta y se acentúa a fin de mes, cuando una mayor cantidad de personas recurre a estas locaciones para pedir un plato de comida. Se estima que el presupuesto creció un 60 por ciento durante el último año.
Melisa Molina, integrante del Polo Obrero, expresó la dificultad que representa mantener en funcionamiento este tipo de establecimientos. En ese sentido, detalló: «Ir a comprar para sostener esos comedores cada día se hace más difícil. Los precios están totalmente volados. Esto nosotros lo veníamos denunciando con nuestras movilizaciones, denunciando que además del comedor, cada día es más difícil poder llegar a fin de mes en el hogar y por eso hoy crecen como hongos los comedores y merenderos populares en las barriadas, porque la crisis es muy grande en el país».
Además, comentó que la agrupación recibe subsidios insuficientes para suplir la compra de mercadería. Debido a esto, la base alimenticia en los comederos es el pollo, que se implementa ante el precio elevado de los cortes de carne de res y la imposibilidad de adquirirlo teniendo en cuenta el presupuesto con el que cuentan.
Por otra parte, desde el Polo Obrero señalaron que reciben solo ocho de las veinte comidas que envía Nación; entre las que se encuentran polenta, harina, garbanzos y puré de tomate. «Si las compañeras hacen una comida rica en el comedor es porque hacen actividades financieras para poder comprar los alimentos frescos, ya sea las verduras, las carnes y demás, para poder mínimamente organizar una comida rica con lo poco que se tiene», concluyó la referente social.

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