Central lo pasó por arriba y dejó a Newell’s al borde del abismo
Opinión, por Mauro Yasprizza.
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Por Mauro Yasprizza.
Fue 2-0, pero pudo ser goleada. Mientras el Canalla encadena seis triunfos al hilo, la Lepra apenas sumó 2 de 24 puntos y profundiza una crisis que ya no admite excusas ni maquillajes.
Rosario Central fue sólido, contundente y hasta generoso. En el segundo tiempo hubo un solo equipo en la cancha. Dominó, manejó los tiempos, golpeó en los momentos justos y hasta le “hizo precio” a un rival que jamás encontró respuestas. El 2-0 final quedó corto frente a la diferencia real que hubo desde los 25 minutos del primer tiempo hasta el cierre.
Hasta ese tramo inicial, el clásico ofrecía cierta paridad. Newell’s había puesto orden, actitud y algo de intención competitiva. Pero recibió el primer golpe y se derrumbó sin atenuantes. El gol lo desarmó. Lo dejó sin reacción anímica y futbolística. Todo lo que insinuó en la primera etapa se evaporó en cuestión de minutos.
En el complemento la superioridad auriazul fue abrumadora. No es que Newell’s no pudo empatar: ni siquiera logró generar una situación clara. No hubo una ocasión desperdiciada, un remate que inquietara, una señal de rebeldía. Fue un equipo apagado, superado física y mentalmente. El marcador terminó siendo el mínimo reflejo de lo que sucedió en el campo.
Los números son demoledores: de 24 puntos en juego, la Lepra apenas cosechó 2. Una cifra que explica todo. El presente es terrible. Y el futuro que asoma, si no hay un golpe de timón urgente, resulta desolador.
La responsabilidad no es difusa. Tiene nombres y apellidos. La dirigencia encabezada por Ignacio Boero no puede mirar hacia otro lado. El director deportivo, Roberto Sensini, fue quien diseñó este plantel junto a la otrora dupla técnica Orsi-Gómez. Los jugadores, que hoy parecen desbordados por la presión y la falta de confianza, también son protagonistas centrales de este naufragio.
Frank Darío Kudelka —actual orientador rojinegro— tiene por delante una tarea monumental: reconstruir un equipo golpeado, devolverle identidad y competitividad a un club que jamás debió abandonar los primeros planos. Pero ningún entrenador, por sí solo, podrá revertir una crisis estructural si no hay autocrítica profunda en cada estamento.
Central festeja su sexta victoria consecutiva y consolida su momento. Newell’s, en cambio, se hunde en el bajo fondo de la tabla y de su propia incertidumbre. Ganó Central, y ganó bien. En el Parque, en cambio, ya no alcanza con promesas: el crédito está agotado y la paciencia, también.

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