De Medellin a Rosario: cómo hicieron en Colombia para frenar el derramamiento de sangre desmedido
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Rosario se encuentra bajo un baño de sangre impensado incluso para los estándares violentos y salvajes a los que el narcotráfico y el crimen en general la han sometido en la última década. En menos de una semana se produjeron 4 asesinatos a sangre fría que conmocionaron no sólo a la provincia sino a todo el país en general.
El martes 5 de marzo, al rededor de las 23 horas, el chofer de taxis Héctor Raúl Figueroa iba conduciendo mientras llevaba a un pasajero en el asiento delantero por la zona sur de Rosario, en Flammarión al 5100. Una vez que se completó el viaje, un individuo se acercó hasta la ventanilla del taxista y le disparó. Héctor murió en el momento de dos balazos en la cabeza. No se llevaron ninguna de sus pertenencias y al momento de escapar, dejaron tirada una zapatilla a metros del auto. Más tarde se constataría que usaron balas de la Policía de Santa Fe para realizar el delito.
Un día después, el miércoles 6 de marzo, cerca de la medianoche, el taxista -si, otro- Diego Alejandro Calentano, de 33 años, recibió un mensaje que le solicitaba realizar «un viaje». Pese a que su turno había terminado acepto hacer otro viaje, sin saber que ese sería el último. Diego fue asesinado de 5 disparos por la persona que iba en el asiento de pasajero en la zona sur de Rosario, por las calles Marcelo T. De Alvear y Garmendia. Al escapar, el asesino dejo una zapatilla cerca del coche del taxista. Diego no sólo fue asesinado en la misma zona; con las mismas balas; y con el mismo modus operadi que Héctor… sino también con la misma arma.
Un día después, en la tarde del jueves 7 de marzo, un chofer de la línea K de colectivos llamado Marcos Daloia iba cumpliendo con su trabajo como todos los días. Como era usual en su trabajo paro en la esquina de Mendoza y Méjico (zona oeste) ante el pedido de un joven pasajero que pretendía abordar la unidad pero en vez de subirse al trole, el joven le terminó disparando a la altura de la cabeza. Marcos fue trasladado por el Sies hasta el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez donde ingresó con un paro cardiorrespiratorio, luego de tres días en estado crítico falleció el domingo.
Dos días después, poco antes de la medianoche del sabado 9 de marzo, Bruno, un joven de 25 años, playero de una estación de servicio Puma ubicada en Mendoza al 7600 fue asesinado de dos disparos en el pecho y uno en la cabeza por una persona que fue hasta su cabina y le disparó sin mediar palabra.
En este marco sangriento, durante la transmisión del programa El Puente por Radio Mitre este lunes a la tarde, Nelson Matta, periodista colombiano, profundizó acerca de las medidas ideales que debería tomar el gobierno para frenar la escalada de violencia narco que ha estado sufriendo Rosario.
El periodista se refirió a la situación que esta atravesando la ciudad en comparación a la que atravesó Colombia luego de la muerte de Pablo Escobar: «La situación por la que esta atravesando Rosario no se parece tanto a la que sufrió Medellin con Pablo Escobar sino a la que apareció después de su muerte».
«Mientras aquí operaba el cartel había una especie de orden en el bajo mundo, pero cuando fue asesinado Pablo Escobar hubo un caos generalizado. Así que lo que yo interpreto esta sucediendo en Rosario es una suerte de desorden del crimen», dijo en la misma linea Matta.
Acerca de las medidas que debería tomar el gobierno, Nelson explicó: «En Colombia todavía hay muchos desafios y amenazas pero como medidas, se necesita que el estado haga una gran inversión en dos aspectos. Número uno, mejorar el sistema carcelario para controlar lo que sucede en las calles porque las autoridades carcelarias tienen muchos problemas para controlar lo que hace el crimen organizado desde las celdas; y número dos, mejorar a la policía judicial y la fiscalía, para que hagan investigaciones que permitan desmantelar una organización criminal a nivel estructural».
Al ser cuestionado sobre el método Bukele que se implementa en las cárceles, Matta explicó que «es importante una mezcla de ambas cosas. Hay que hacer una intervención desde la represión porque estos grupos carcelarios tienen un aparato sicariato que hay que atacar pero adicionalmente también hay que hacer una inversión social. Es importante desactivar los focos de reclutamiento que tienen las organizaciones».
«Se necesitan algunas medidas de choque para lograr contener las oleadas de terrorismo, pero también se necesita un plan a mediano y a largo plazo que permita hacer un uso sostenible de estas medidas. Pero lamentablemente los gobiernos latinos cambian de políticas criminales por cada reemplazo de gobierno y eso dificulta que la lucha sea constante», manifestó de manera crítica el periodista.
De forma desesperanzadora frente a la situación que esta viviendo Rosario, Nelson Matta aclaró, ante la pregunta de qué hizo Colombia para frenar el derramamiento de sangre sin sentido, que lamentablemente lo que paró la violencia en Medellin, «fue una autoregulación del crimen organizado» porque «después de la muerte de Pablo Escobar, hubo un periodo de inestabilidad en el que no hubo una sola organización que dominara la zona hasta que apareció Don Perla, y se convirtió en el nuevo patrón, y a través de una organización que fusionara grupos paramilitares y las bandas de los barrios logró establecer un régimen entre todas las bandas pacificando Medellin».
