El gobierno oficializó mediante un decreto la flexibilización del crédito en dólares para empresas
Se realizó mediante el DNU 736/2026, publicado este viernes en el Boletín Oficial, que modifica el artículo 23 del Decreto 905/02.
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El gobierno de Javier Milei oficializó este viernes la flexibilización del crédito en dólares para empresas no generadoras de divisas mediante el DNU 736/2026, publicado en el Boletín Oficial.
La medida, que había sido anunciada días atrás por el ministro de Economía Luis Caputo, modifica formalmente el artículo 23 del Decreto 905/02 y habilita a los bancos a destinar fondos de depósitos en moneda extranjera al financiamiento de firmas que no están vinculadas al comercio exterior, dentro de los límites y condiciones que fije el Banco Central.
En sus considerandos, el decreto fundamenta la medida en un diagnóstico sobre el estado del ahorro y el crédito en moneda extranjera. Al 30 de junio de 2026, los depósitos en dólares del sector privado en el sistema financiero local ascendían a 39.336 millones de dólares, mientras que los préstamos en moneda extranjera al sector privado totalizaban 23.716 millones, por debajo del stock depositado. El Ejecutivo señala que esa brecha responde en parte a los requisitos de efectivo mínimo, pero también a que una proporción considerable de los depósitos por encima de esos requisitos "se encuentran ociosos, en efectivo o depositados con rendimientos bajos o nulos" en el Banco Central.
El texto también repasa la situación macroeconómica que el gobierno heredó en diciembre de 2023, describiendo un escenario de riesgo de hiperinflación, controles cambiarios estrictos, sin acceso al financiamiento externo y con reservas internacionales netas negativas. Como contrapunto, el decreto cita las compras de divisas realizadas por el Banco Central en los primeros siete meses de 2026, que alcanzaron los 13.300 millones de dólares, por encima del objetivo de 10.000 millones fijado para todo el año en el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Para justificar la necesidad de impulsar la inversión, el texto incluye datos del período 2012-2023, cuando la tasa de inversión fue del 16%, el crecimiento medio anual del PIB inferior al 0,1%, una contracción del producto en siete de los doce años del período y caída acumulada del PIB per cápita superior al 10%.
En ese marco, el decreto vincula ese deterioro con el aumento de la pobreza, que pasó del 26,9% en el segundo semestre de 2006 al 41,7% en el segundo semestre de 2023, y de la indigencia, que subió del 8,7% al 11,9% en el mismo lapso.

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