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Muchas veces, decir que llevar una alimentación saludable y equilibrada es “más caro” resulta muy común. La realidad es que hoy en día, sea cual sea el alimento en cuestión, todo supone un gasto considerable para cualquier persona. Es por eso que con simples técnicas y estrategias podemos ‘oxigenar’ a nuestro bolsillo y no permitir que se asfixie.
- Comprar alimentos de producción local y que se encuentren en estación. De esta manera, se fomenta al emprendedor de ferias y mercados de la ciudad, se aprovechan los nutrientes que se encuentra en forma óptima como así también sus posibles aplicaciones culinarias.
- Llevar sólo lo que se va a consumir para evitar desperdicios. Hacer lista antes de ‘salir de compras’, variar alimentos por semana, no caer en ofertas engañosas.
- Cocinar en casa: menos delivery, kioscos y comida ‘al paso’. Preferir cocinar en casa, destinar un tiempo mínimo para organizar la comida semanal, preparar nuestras propias viandas y opciones para transportar durante el día.
- Reciclar sobras de una comida en alguna otra preparación: transformar arroz en un rico y abundante pastel al horno; polenta en croquetas; fideos en tortilla con vegetales.
- No desechar aquellos ‘maduros’. Las bananas pueden emplearse en licuados, masas de tortas o budines como así también las peras y duraznos.
- Utilizar todas las partes de verduras y frutas. No tirar hojas de remolacha que pueden convertirse en un soufflé ni tampoco pencas de acelga ya que cocidas al horno con condimentos, hierbas y especias resultan apropiadas para acompañar cualquier comida.
- Nuestro mejor aliado: el freezer. Para conservar alimentos por periodos de tiempo más prolongados y aprovechar ofertas de distintos alimentos que se consiguen en cantidad y a un precio menor. Por ejemplo: fraccionar horma de queso y freezar, retirar a medida que se requiera o consuma.
- Elaborar alimentos propios: #IndustriaCasera para acercarse un poco más a la cocina y experimentar. Optar por preparar aguas saborizadas en vez de comprar gaseosas; amasar y hornear nuestro propio pan; dejar de lado las cajas de cereales y armar distintos ‘mix’ a gusto comprando un poco de cada variedad de cereales, semillas y frutos secos.
