En detalle: cómo fueron los ataques a balazos a las dos comisarías de Rosario y sus posteriores operativos que terminaron con 10 detenidos
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El sábado pasado delincuentes atacaron a balazos la Seccional 12º de barrio Ludueña y horas más tarde se llevó adelante un atentado similar a la Subcomisaría 24º, en Empalme Graneros. Por esos hechos hay 10 personas detenidas y la policía logró capturar al líder de una organización dedicada a las extorciones a cambio de dinero, que cometía ilícitos en las dos regiones.
Todo comenzó la madrugada del sábado cuando dos hombres encapuchados a bordo de una motocicleta negra pasaron frente a la Seccional 12, una comisaría ubicada en el barrio Ludueña, una de las zonas más calientes de la ciudad.
Los delincuentes, armados ambos, descargaron una ráfaga de aproximadamente 15 tiros contra el frente de la fachada y los vehículos estacionados. Tres de esos balazos impactaron contra un patrullero que en ese momento se encontraba con un policía, indicaron fuentes policiales.
Tras oír los disparos, el policía agredido, que de casualidad no resultó herido, cargó a su compañero en el patrullero y entró en persecución de la moto, mientras irradiaba la frecuencia al comando radioeléctrico que organizó un operativo cerrojo.
En ese sentido, la Unidad Regional 2 de Rosario desplegó patrullas de comando y grupos multipropósito GTM, cerrando virtualmente todos los caminos de huida para los delincuentes que, viéndoselo encerrados, se fugaron a gran velocidad por distintas arterias de la ciudad.
En determinado momento, el acompañante de la motocicleta saltó del vehículo y huyó a pie, mientras que el que manejaba fue capturado en la intersección de Gustavo Cachet y Carranza. Al ser detenido, se averiguó los datos de su domicilio, en la calle Montevideo, donde se realizó el primero de una serie de allanamientos en busca de armas y cómplices.
El hombre vivía en el fondo de un conventillo, que funcionaba como aguantadero, cubierto de chatarra y montañas de basura. Durante la requisa, en el fondo de un placar de madera se encontraron dos chalecos antibalas con las correspondientes placas (que luego se supo que habían sido robados a un policía en otro episodio violento), una pistola marca Bersa modelo Thunder calibre 40 cargada con 11 municiones, y gran cantidad de munición suelta.
A metros de allí había un Ford Focus en aparente estado de abandono. En su interior se encontraban colillas de cigarrillo, basura y casquillos de bala. El vehículo también fue secuestrado.
Con este primer arresto, comenzó la investigación y gracias a los datos aportados por el detenido, se pudo dar con el resto de la banda. Se trataba de una microorganización de 7 personas que funcionaba con mecanismos de narcoterrorismo. Su modus operandi era el de la amenaza y el amedrentamiento, y ya habían acosado a varios negocios de la zona pidiendo dinero a cambio de protección: los que no obedecían, recibían ráfagas de tiros como las que se descargaron sobre la Comisaría 12.
El líder de esta banda es un hombre mayor de edad conocido como “La Larva” que vivía sobre la calle Chingolo. La vivienda estaba en un complejo de edificios con entrada por un pasillo y salida por un garaje con patio. Allí se produjo el siguiente allanamiento.
Al llegar a casa de «La Larva», se encontró al resto de la banda en plena reunión y todos fueron reducidos. En el lugar se encontraba un Fiat Siena rojo con impactos de bala y pedido de captura que fue secuestrado y una moto también con pedido que se cree fue la utilizada para los disparos.
Además, escondido bajo una montaña de ropa, apareció un arsenal compuesto por un revolver 32 largo cargado y con 50 municiones extra, otra pistola marca Bersa modelo Thunder calibre 40, similar a la anterior, cargada con 17 municiones, una pistola marca Pietro Bereta color negra y plateada con la numeración limada, dos cargadores extra con 28 y 21 cartuchos, dos cargadores varios y 74 municiones sueltas de 9 mm.
En total, la banda de «La Larva» contaba con 7 miembros: 4 hombres y 3 mujeres. Todos quedaron detenidos, incomunicados y a disposición de la justicia.
Pocas horas después de este hecho, y con el líder de la banda tras las rejas, los delincuentes volvieron a atacar. Cerca de las 15 horas del mismo sábado otra moto repitió el mismo modus operandi en la Comisaría 24.
Este segundo hecho, sumado al primero, movilizó una gran respuesta policial. Entró en acción la Agencia de Investigación Criminal, junto con la Fiscalía de la ciudad, en una revisión exhaustiva de todas las causas investigadas en el barrio de Ludueña.
En ese contexto, se lograron 50 órdenes de allanamiento para todos los delincuentes investigados en la zona. Las Tropas de Operaciones Especiales ingresaron en simultáneo a casas sobre las calles Perú, Provincias Unidas, Junín, Humberto Primo, Magallanes, todas lindantes al barrio Ludueña y Villa Banana, donde se refugiaban los delincuentes que suelen asolar esos barrios.
El mega operativo comenzó cerca de las 16 del domingo y, probablemente alertados por sus propios cómplices sabiendo que serían buscados por la relevancia de sus hechos, casi todos los responsables habían huido, dejando abandonadas sus casillas, varias pequeñas construcciones de chapa y ladrillo a la vista.
En dos de estas casillas se encontraron a los buscados. Un hombre mayor de edad que tenía en su poder un revolver. Las TOE lo redujeron y se evitó el enfrentamiento. El segundo detenido de esta segunda ola también tenía escondida en su casilla una pistola similar a las encontradas en los allanamientos de la banda de “El Larva”.
La justicia está investigando las conexiones entre estos delincuentes y los del primer ataque. En total son 10 los detenidos puestos a disposición de la justicia.

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