Escándalo en el Parque: Newell’s le mete la mano al bolsillo al socio para tapar un presente futbolístico vergonzoso
Opinión, por Mauro Yasprizza.
:format(webp):quality(40)/https://rosarionuestrocdn.eleco.com.ar/media/2017/09/NewellsColoso.jpg)
Opinión, por Mauro Yasprizza.
Bono clásico obligatorio, trámite online y un presente futbolístico que duele. Mientras el hincha paga, el equipo deambula y la dirigencia recauda. En el Parque, la billetera parece pesar más que la pelota.
Por estas horas, el socio de Newell’s no discute un esquema táctico ni un refuerzo rutilante. Discute si puede —o quiere— pagar 15.000 pesos para ver a su equipo en el clásico rosarino. El llamado “bono clásico” se volvió condición indispensable para ingresar al estadio. No alcanza con la cuota al día. No alcanza con años de fidelidad. Hay que pagar otra vez. Y hacerlo, además, a través de una plataforma digital: Newellspass.com.
La decisión, impulsada por la comisión directiva que encabeza Ignacio Boero, cae en un momento futbolístico delicado. El equipo transita un interinato bajo la conducción de Lucas Bernardi, intentando sostener una estructura que hace tiempo perdió identidad, funcionamiento y resultados. La Lepra no enamora. No contagia. No representa.
El hincha, ese que se banca derrotas, crisis y reconstrucciones eternas, hoy recibe un mensaje claro: hay que recaudar. No importa demasiado qué espectáculo se ofrece dentro del campo de juego. No importa si el equipo transmite rebeldía o apatía. La prioridad parece ser la caja.
Quince mil pesos no son una cifra menor en la economía real de Rosario. Son horas de trabajo. Son cuentas que se postergan. Son decisiones familiares. Y sin embargo, el socio debe volver a poner el hombro para sostener un presente deportivo que no está a la altura de la historia del club.
El clásico no necesita marketing. Necesita fútbol. Necesita jugadores comprometidos, un proyecto serio, una conducción que piense primero en el campo de juego y después en la recaudación. Hoy la ecuación está invertida. Se cobra como si se ofreciera un espectáculo premium. Se juega como si fuera un amistoso de pretemporada.
El interinato de Bernardi, más allá de su buena voluntad, expone la falta de rumbo. No hay planificación visible, no hay señales de reconstrucción sólida. Hay urgencia y parche. Y en ese contexto, el socio vuelve a ser el sostén financiero de una estructura que no le devuelve en la cancha lo que le exige en la boletería.
Ignacio Boero, como mandamás de la actual comisión directiva, deberá explicar por qué el esfuerzo siempre recae en el hincha. Porque el amor no se discute, pero el bolsillo sí. Y cuando el espectáculo es paupérrimo y la exigencia económica crece, el enojo deja de ser catarsis para convertirse en reclamo.
El clásico es pasión. Pero también es respeto por el socio. Y hoy, en el Parque, la sensación es que la prioridad no está en mejorar el juego sino en mejorar la recaudación.
Al final del día, en este Newell’s que cobra como grande pero juega como chico, vuelve a imponerse una vieja máxima del poder: billetera mata galán.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión