Explota el escándalo en Newell's: una auditoría pone a Marcos Cleri en el centro de un millonario agujero
Opinión. Por Mauro Yasprizza.
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Por Mauro Yasprizza.
Un informe interno de la nueva dirigencia detectó presuntas maniobras financieras por más de $278 millones que habrían perjudicado al club. El caso apunta al ex diputado camporista y abre la puerta a acciones judiciales en medio de una crisis económica delicada.
La auditoría impulsada por la actual Comisión Directiva de Newell’s Old Boys sacó a la superficie un capítulo explosivo de la gestión anterior: un esquema financiero bajo sospecha que habría generado un perjuicio superior a los 278 millones de pesos para la institución.
El documento clave es el acta Nº15, fechada el 11 de diciembre de 2025, donde la dirigencia saliente dejó asentada, de manera unánime, la necesidad de avanzar con acciones judiciales para intentar recuperar los fondos. En ese marco, la lupa se posa sobre Marcos Cleri —abogado, profesor de Derecho Político y ex diputado nacional por Santa Fe durante más de una década—, señalado como uno de los principales actores de la operatoria.
Según la reconstrucción que surge de la auditoría, el origen del vínculo se dio a partir de una propuesta para estructurar herramientas de financiamiento en el mercado de capitales. La iniciativa contemplaba la emisión de Obligaciones Negociables (ON), una vía utilizada por algunos clubes para captar recursos. Sin embargo, ese esquema nunca llegó a concretarse.
En su lugar, se habría desplegado un mecanismo alternativo basado en la emisión de cheques electrónicos de pago diferido. Fueron, según el informe, 20 cheques por 25 millones de pesos cada uno, respaldados por facturación de la Cooperativa de Trabajo El Pueblo Ltda. Lo que debía convertirse en liquidez para el club terminó, presuntamente, en manos de los propios intermediarios de la operatoria.
Ahí radica el núcleo del conflicto: el dinero no habría ingresado a las arcas rojinegras en los términos esperados, dejando un pasivo significativo en una institución ya golpeada por deudas que oscilan entre los 35 y 40 millones de dólares.
El dato no es menor. En un club que discute cada peso para sostener su funcionamiento, una cifra de estas características no solo impacta en lo económico, sino que también erosiona la confianza institucional. Y es ahí donde la figura de Cleri —referente de peso de La Cámpora en Santa Fe y actor político de larga trayectoria— queda expuesta a una crítica inevitable: la distancia entre el discurso público y la práctica concreta cuando se trata de administrar recursos ajenos.
Porque mientras se declaman modelos de gestión “con sentido social” y se cuestionan esquemas privados en el fútbol, los papeles internos del club describen una operatoria que, lejos de fortalecer a Newell’s, lo habría dejado más debilitado.
La auditoría, a cargo de los abogados Roberto Baravalle y Maillén Obaid, continúa en curso y se esperan conclusiones para fines de abril. Hasta entonces, el caso se mantiene en una zona gris que podría derivar en una ofensiva judicial si se consolidan las irregularidades detectadas.
En paralelo, la conducción encabezada por Ignacio Boero enfrenta un dilema: avanzar a fondo con las denuncias o evitar reabrir frentes que profundicen la crisis institucional. Pero con estos números sobre la mesa, el margen para mirar hacia otro lado parece cada vez más estrecho.
Newell’s, otra vez, queda atrapado en una historia que no se juega en la cancha. Y que, como tantas otras, deja más preguntas que respuestas.

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