Fiscalía confirmó que los acusados del asesinato de Ivana Garcilazo son docentes y «planearon fugarse»
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Fiscalía confirmó este miércoles al mediodía, a través del fiscal Gastón Ávila que los dos acusados de haber arrojado la piedra que mató a Ivana Garcilazo, la hincha de Rosario Central asesinada después del clásico el pasado 30 de septiembre, son docentes que no forman parte de la barra brava de Newell’s y reveló detalles de cómo planificaron su fuga con cambio de aspecto físico.
«Uno es docente de química (Reinfenstuel) y el otro profesor de educación física en escuelas (Cabrera), es preparador físico en divisiones inferiores de un club. Aunque ya no trabaja en la escuelita de fútbol de Newell’s, Cabrera es coordinador en Social Lux», informó Ávila.
«(Reifenstuel) abandonó su rutina, dejó de asistir a clases y el otro (Cabrera) continuó pero cuando fue identificado lo dejó y además cambió su apariencia física», agregó el fiscal.
Según la reconstrucción, cabe destacar que las dos personas son hinchas y socios de Newell’s pero no integrarían la barra brava. Ambos sospechosos se juntaron a ver el partido con amigos en una casa ubicada 30 cuadras de donde se produjo el ataque a GarcilaO, la mujer de 32 años asesinada de un piedrazo el pasado 30 de septiembre cuando volvía en moto del estadio de Rosario Central y pasaba por la zona de Ovidio Lagos y Montevideo, en inmediaciones del Coloso Marcelo Bielsa.
Además de ellos dos, un tercero habría participado de la acción de arrojar piedras desde una esquina. “Hay testigos coincidentes de que las tres personas que estaban en esa esquina arrojaron piedras. No está claro cuál impacto en el cráneo de Ivana”, precisó y agregó que hay más cámaras de seguridad que los comprometen.
El funcionario de la Justicia aclaró que la figura penal es la de «homicidio agravado» (que podría elevar la pena a cadena perpetua, en el caso de homicidio simple es de 8 a 25 años) y explicó que dieron a conocer sus nombres (Damián Reinfenstuel y Ariel Cabrera) y fotografías para lograr su detención. Es que ambos sospechosos desaparecieron de sus habituales lugares de trabajo y residencia.
Después del ataque, siguió el fiscal, «se llamaron por teléfono y se juntaron a la noche en Pérez (donde vive Reifenstuel)».
Allí, se presume, planearon sus acciones para lograr impunidad. Reifenstuel desapareció de su casa y su trabajo. «Primero llamó a la escuela para decir que estaba enfermo, pidió licencia médica y después renuncia”
Cabrera «continuó con su vida pero cambió su fisonomía». «Esa persona usó el pelo largo con rodete cinco años y se cortó el pelo», siguió el fiscal y añadió que luego sí modificó su rutina. Hasta allí siguieron el rastro los investigadores.
«Ambos tienen prohibido de salida del país. No han cruzado las fronteras por ninguno de los pasos», añadió Ávila.
