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El hijo de un expolicía de la ciudad de Rosario, que está detenido desde finales de agosto como presunto integrante de una violenta banda narco, fue imputado este jueves junto a otras tres personas por distribuir panfletos con amenazas hacia el fiscal que los investiga. Tres de ellos tendrán que estar en prisión preventiva, mientras que se estableció un cuarto intermedio para la única mujer sospechada.
Los escritos fueron repartidos a finales de agosto y principios de septiembre y para la acusación tuvieron como finalidad desviar la investigación de una facción de Los Monos en la zona noroeste hacia una banda archienemiga relacionada al Esteban Alvarado.
De acuerdo con voceros judiciales, se trata de Jonatan Ezequiel Almada, a quien el fiscal Franco Carbone acusó por el delito de amenazas calificadas «con el propósito de obtener alguna medida o concesión de parte de cualquier miembro de los poderes públicos, en carácter de instigador». El Ministerio Público de la Acusación (MPA) informó que junto a él fueron acusados del mismo delito, pero en calidad de autores, Leonel D.; Oriana A.; y Juan Manuel S.C.
El juez de la audiencia imputativa, Florentino Malaponte, dictó la prisión preventiva para los tres hombres por dos años, mientras que estableció un cuarto intermedio para resolver la situación de Oriana A., de 18 años.
En la audiencia se conoció, según constató El Ciudadano, una conversación a través de audios de WhatsApp entre Jonatan Almada y OR., un sospechoso que está identificado y se encuentra prófugo de la Justicia, con la gestación de la panfleteada:
Jonatan: Vamos a hacerle esa, la que yo te digo de los panfletos. Va como piña hermanito. No hacemos daño a nadie, no hacemos maldad a nadie, nada. Se lo tiramos en el Centro de Justicia Penal, amigo. Sabés cómo van a hacer los medios. Hasta los medios van a salir a hablar. Ahora vamos los dos, lo vamos a pensar bien y redactar bien. Mañana me levanto y lo mandamos a hacer. Lo vamos a pegar a los fiscales con la otra banda, a todo.
Prófugo: Le vamos empapelar todo. Un par de monedas a un par de pibitos que se peguen unas vueltas por ahí y, chau, a tirar. Panfletos, panfletos sino los tiro yo mismo, pero ahí está lleno de cámaras no puedo quemar ningún auto. Panfletos, panfletos a morir.
Jonatan: Hacemos 200, 100 panfletos se lo tiramos en el Centro de Justicia Penal se mueren, amigo. No tenés una imprenta.
Prófugo: No lo podemos mandar a cualquier imprenta, tiene que ser una conocida que cierre el pico, sino le van a decir vino este fulano a hacer estos papeles. Tiene que ser conocida, que no haya problema. Hay que tirar al Centro de Justicia Penal, en Canal 3 y Canal 5. Esos son los puntos.
Jonatan: Listo, vos te encargás de buscar a los pibitos, yo me encargo de hacer las cosas esas.
Estos audios se conocieron durante la imputación del fiscal a los cuatro como quienes pergeñaron y ejecutaron la distribución de panfletos intimidatorios contra el fiscal de la Unidad de Balaceras, Pablo Socca.
De acuerdo a la investigación, los panfletos y un pasacalle fueron distribuidos y colocados los días 31 de agosto, 1° y 2 de septiembre pasados en la sede de la Agencia de Investigación Criminal, de Lamadrid al 500; el Hospital de Niños Zona Norte, las puertas del multimedio Televisión Litoral y el Centro Municipal de Distrito Sur, de Uriburu al 600.
“Fiscal Socca, Matías Edery, hacen meter presos y hacen causa a la gente que René Ungaro, Los Funes y Los Riquelme le apuntan para arreglar las condenas, abreviados y estadías en pabellones comunes”, decía uno de los volantes arrojados frente a la sede de la AIC.
Otro mensaje, manuscrito, fue dejado en el Distrito Sur, sobre el que además arrojaron piedras que hicieron astillas algunos vidrios. El texto reza: “Fiscal Socca, dejá de vender humo con gente de que Fran Riquelme te apunta. Y el otro fiscal, Matías Edery, para hacer meter presos y hacer causas a la gente que René Ungaro, Los Funes y Los Riquelme apuntan para arreglar las condenas, abreviados y estar en pabellones comunes”.
Para el fiscal Carbone, mediante la distribución de los volantes, Almada buscó “desviar las investigaciones hacia organizaciones criminales antagónicas”, intentando incriminar a los Riquelme. A través de cámaras de videovigilancia y la una huella dactilar encontrada en uno de los panfletos, la investigación por las amenazas a Socca apuntó contra los cuatro imputados.
Carbone señaló a Almada, que está preso, de ser el instigador del “plan criminal” para concretar las intimidaciones, atento a que su padre, un ex policía, y hermanas fueron arrestadas e imputadas como miembros de dicha organización.

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