Imputaron a un hombre y a una mujer por un crimen en el centro y también por el caso Sanabria
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El crimen ocurrido en la madrugada del 28 de mayo pasado en la esquina de Dorrego y Tucumán fue planificado en tiempo real vía mensajes de texto de Whatsapp entre Sebastián Coronel, imputado también por el ataque al policía Gabriel Sanabria, y su pareja Nadin Martínez.
«La principal evidencia que tuvimos surge del homicidio de Ocampos porque el imputado participó de los dos hechos y en el secuestro del celular se registró una conversación con una mujer de apellido Martínez que está imputada donde planificaron el asesinato dando cuenta que también tuvieron implicancia en el hecho anterior con el policía baleado Gabriel Sanabria», confirmó la fiscal de Homicidios Dolosos Gisela Paolicelli en conferencia de prensa.
Martínez fue quien le tendió la trampa a Ángel Ocampo, con una propuesta sexual que lo condujo a su muerte. Mientras Ocampo la esperaba en la dirección indicada para ir juntos a un motel, desde un auto lo ejecutaron a disparos.
De los celulares de Coronel y Martínez se desprende cómo la mujer acordó con la víctima que iban a ir a un motel situado en inmediaciones de la terminal de ómnibus Mariano Moreno para que lo emboscaran. “Le dije que pagaba el hotel yo, todo”, le comentó la joven al presunto gatillero.
Coronel le comunicó que iba a ir él a cometer el homicidio junto a otras personas, a lo que la joven le respondió: “Me quedo más tranquila que vas a estar vos, porque a los otros no los conozco. Ya veo que capaz me pegan a mí”.
Martínez, al momento de acordar la cita en la madrugada del 28 de mayo pasado, se encontraba en cercanías de Pellegrini e Italia, y convino tomar un taxi para buscar a Ocampo en Dorrego y Tucumán. El joven le comentó que quedaba parado ahí porque se estaba por quedar sin batería, y le añadió como dato que tenía puesta una campera negra, por si no llegaba a responder más su teléfono.
Sin embargo, Ocampo después fue asesinado desde un Nissan Sentra que había sido robado en marzo pasado. Después del ataque, el auto emprendió la fuga y chocó en Moreno y Catamarca contra un taxi. Del auto se bajaron tres personas que huyeron a pie, y una de ellas se olvidó su teléfono dentro del vehículo.

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