Imputaron a un policía que fue acusado de abusar de sus siete sobrinos
Se trata de un efectivo llamado R. M. L., de 41 años, que quedó preso tras ser apuntado de haber abusado sexualmente de cuatro niños y tres niñas de su familia en la ciudad de Santa Fe entre 1996 y 2013.
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Un policía de 41 años fue imputado por abusar sexualmente de sus siete sobrino a lo largo de 20 años en la ciudad de Santa Fe. Se trata de R.M.L., a quien el juez Nicolás Falkenberg le dictó prisión preventiva.
Está acusado de haber abusado sexualmente de cuatro niños y tres niñas de su familia entre 1996 y 2013. La medida fue dispuesta este martes a pedido de los fiscales Vivian Galeano y Ezequiel Hernández en una audiencia celebrada en los tribunales de la capital. El imputado, además, cumplía funciones como guardia en el edificio de Tribunales de Santa Fe.
La fiscal Galeano le atribuyó al acusado abuso sexual con acceso carnal respecto de una víctima, abuso sexual gravemente ultrajante agravado respecto de otras cinco, y abuso sexual simple agravado respecto de la séptima. En todos los casos la imputación se agravó por haber sido el encargado de guarda de las víctimas al momento de los hechos y porque los niños tenían menos de 13 años. A esos cargos se sumó, en cada uno de los siete casos, la promoción de la corrupción de menores agravada.
En diálogo con la prensa, la acusadora explicó que el imputado no utilizó violencia física, sino que se valió de manipulación, confusión y regalos para acceder a los menores. "Eran niños vulnerables que no tenían manera de defenderse y accedían, por lo que no eran abusos con ejercicio de la violencia, sino con manipulación", subrayó.
La investigación comenzó en enero, cuando una de las sobrinas radicó una denuncia en el contexto de un conflicto familiar, lo que generó que se conocieran los múltiples abusos a los que eran sometidas las víctimas. De acuerdo a Galeano, se trata de “chicos que no tuvieron tratamiento psicológico y que padecieron secuelas como alcoholismo o intentos de suicidio, lo que afecta a su capacidad de recordar lo que les pasó".
"La mayoría de ellos ya declararon y, a pesar de que ya son mayores de edad, les costó muchísimo poder hablar e incluso poner en palabras las pretensiones que tenían”, aseveró.
En ese marco, la defensa argumentó que los hechos por el que señalaban a su cliente ya habían prescripto por el paso del tiempo. No obstante, el magistrado analizó uno de los hechos y concluyó que la denominada ley Piazza, que habilita a víctimas de abusos sufridos durante la infancia a denunciar una vez alcanzada la mayoría de edad, impedía su prescripción. En base a ello, el juez consideró válida la imputación y accedió al pedido de prisión preventiva.

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