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Mauricio Marionsini fue acusado este jueves por el crimen de su madre Tamara Marionsini (53) y el novio de ella Silvio Rubén Martini (65) ocurrido el sábado pasado en la casa familiar de Vera Mujica al 4800. El juez Rodrigo Santana le dio prisión preventiva efectiva por el plazo de ley.
El fiscal Alejandro Ferlazzo, a cargo de la investigación, contó que las víctimas fueron atacadas en dos secuencias distintas, que todo quedó filmado en las cámaras que tenía la propiedad, y que dejó un papel escrito con todo el plan criminal.
En la audiencia, que tuvo lugar en el Centro de Justicia Penal, Ferlazzo relató que Marionsini esperó que el sábado pasado se fuera el empleado de la despensa que funcionaba dentro de la propiedad y luego, cuando su madre fue a apagar las luces del negocio, la apuñaló por la espalda. Posteriormente, el ex prefecto fue a la habitación donde dormía Martini y le propinó varios puntazos.
Asimismo, en la audiencia el fiscal comentó que Marionsini volvió a apuñalar a su madre y luego reiteró las cuchilladas en el cuerpo del novio de la mujer. Como las víctimas continuaban con signos vitales, el fiscal comentó que Marionsini “comprimió sus zonas vitales” hasta matarlos.
Tras el doble crimen, el imputado robó plata del almacén, se quedó con los celulares de las víctimas y se fue a su casa, ubicada en la parte trasera de la propiedad, y se cambió de ropa.
Posteriormente, el homicida volvió a escena del ataque, limpió el lugar y ocultó los cuerpos dentro de bolsas de consorcio y trasladándolos hasta otra parte del inmueble.
Con los teléfonos de Tamara y Silvio, el acusado escribió mensajes a los empleados del comercio para decirles que el sábado no iban a abrir, y se quedó dentro de la casa hasta la tarde, cuando llegó el Comando Radioeléctrico por un llamado al 911 que habían hecho los vecinos, alertados por el cierre de la despensa
Les llamó la atención que la mujer les había respondido los mensajes de Whatsapp de una manera que no era la habitual y porque conocían que ella estaba amenazada de muerte por su hijo, que pretendía que vendiera el inmueble para saldar una deuda que había contraído.
Marionsini se fue por el patio trasero de la casa con una mochila con el dinero que había robado. Dejó adentro del domicilio una nota escrita por él donde detallaba su plan macabro: había anotado que debía esperar a que se fuera el empleado del almacén, para luego atacar primero a su madre y luego a Silvio, consumado el ataque tenía que vender distintos objetos para comprar un pasaje para irse a Perú.
