Javkin mueve el tablero: recambio interno, pulso político y un mensaje directo al poder provincial
Opinión, por Mauro Yasprizza.
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Por Mauro Yasprizza.
En la mitad de su segundo mandato, el intendente renueva piezas clave sin abrir la puerta al pullarismo. Apuesta por juventudes propias, gestión del “metro cuadrado” y un gabinete alineado a su ADN político. Los cambios revelan más que nombres: exponen la tensión silenciosa por el rumbo de Rosario.
La renovación que habla más de poder que de gestión
En un momento donde la ciudad exige respuestas inmediatas y la política provincial asoma con apetito de incidencia, el intendente decidió recalibrar su Gabinete sin ceder territorio. Los movimientos no sorprenden por los nombres, sino por el mensaje: Rosario seguirá gobernada por rosarinos de su propio espacio y no por desembarcos ajenos.
La salida obligada de Carolina Labayru hacia el Concejo abrió el primer casillero, pero la jugada de fondo fue mucho más amplia. Javkin elige reforzar su círculo y apostar por funcionarios sub 40, formados en la calle y en el vínculo directo con los vecinos. Es una definición política: proximidad por sobre “grandes arquitecturas”, gestión cotidiana por encima del diseño macro.
Quiénes entran, quiénes se mueven y por qué
La Secretaria de Cercanía y Gestión Ciudadana quedará en manos de Vanesa Di Bene, abogada, gestora territorial y una pieza que viene demostrando músculo operativo en Desarrollo Humano. No es un ascenso improvisado: Di Bene trabajó en el Mercado del Río, en las ferias municipales y en las huertas urbanas. Es, en términos estrictos, una funcionaria del territorio.
Su vacante será ocupada por William Germán Burguener, otro abogado surgido de la UNR, especialista en innovación democrática y desarrollo comunitario. Hoy coordina la pata municipal del Plan ABRE y programas como el IBF, con equipos desplegados en barrios donde la presencia estatal define más que cualquier discurso. La impronta que busca el intendente —celeridad, cercanía, resolución— encuentra ahí un perfil casi hecho a medida.
El tercer movimiento es operativo y estratégico: Jonatan Pérez pasa de Parques y Paseos a la Subsecretaría de Mantenimiento Urbano dentro de Ambiente y Espacio Público. Pérez, que ya pilotó el Área de Servicios Urbanos, llega para reforzar la respuesta diaria a los reclamos que más desgastan a cualquier gestión: luminarias, bacheo, poda, mantenimiento.
Es decir: gestión visible, diaria, sin excusas.
La política detrás del organigrama
Más allá de los currículums, la jugada de fondo muestra a un intendente que decide apuntalar a su propio equipo y consolidar un esquema de gestión claramente identificado con su impronta. Lejos de abrir el gabinete a figuras externas, opta por fortalecer a quienes vienen trabajando a su lado desde hace años, con conocimiento del territorio y de la lógica interna del municipio.
La señal es nítida: Rosario ratifica un rumbo político propio, sostenido por un ecosistema de funcionarios formados en la cercanía con los vecinos y en la resolución cotidiana de problemas. El intendente reafirma su confianza en ese capital humano y en un modelo de gestión que privilegia la presencia en la calle sobre cualquier especulación.
En esa misma línea se inscriben los movimientos dentro de Servicios Públicos. La salida de María del Pilar Bueno y el arribo de Pérez buscan imprimir mayor velocidad y precisión a un área donde la demanda ciudadana es permanente y donde cada decisión se traduce, casi de inmediato, en la percepción de la gestión. Es un ajuste fino para potenciar el músculo operativo del municipio y sostener una respuesta ágil frente a las necesidades diarias de la ciudad.
Un gabinete más joven, más propio y más territorial
El denominador común es evidente: perfiles técnicos pero de calle, formados en el trato directo con los vecinos, y con la experiencia suficiente para sostener la gestión en un momento complejo. Javkin no abre la puerta a influencias externas; por el contrario, la cierra con un golpe seco.
En definitiva, el intendente se prepara para la segunda mitad de su mandato como quien afila herramientas antes de una nueva batalla. Y lo hace con la convicción de que gobernar Rosario exige algo más que acuerdos políticos: exige presencia, cercanía y funcionarios capaces de resolver el día a día sin perder de vista el mapa de la ciudad.
Así, en silencio pero con decisión, Javkin reconfigura su gabinete. Y en ese movimiento se lee, como siempre, el verdadero idioma del poder.

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