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No caben dudas que Diego Armando Maradona fue el mejor jugador que dio el planeta desde la existencia del mismo fútbol. El regreso el pasado martes al Coloso Marcelo Bielsa, en la que su equipo visitó a Newell’s por la fecha 11 de la Superliga, se generó una mayor que tuvo que ver más por el contexto que se iba a vivir en el Parque y no tanto por el juego que vayan a entregar en el césped tomando como referencia la urgencia que acarreaban por la lucha de la permanencia en la máxima categoría.
En la previa se vivió un momento histórico, una especie de homenaje en vida que sucedió minutos antes que Echenique indique el comienzo del cotejo con mucho color en las tribunas, mosaicos, banderas, fuegos artificiales, pasillo humano y varios regalos, incluido un trono para que el astro argentino observe cómodo el juego.
Sin embargo, el simpatizante leproso se fue del estadio con un gusto agridulce y con el sentimiento dividido. Una sensación única por la presencia de Diego y manifestando en reiteradas ocasiones que su idea a futuro es calzarse el buzo de DT rojinegro, pero por otro lado la frustrante actuación de la Lepra que se fue goleado y siendo la peor producción del campeonato.
El propio entrenador, Frank Darío Kudelka, se encargó de abrir aún más la polémica cuando en conferencia de prensa manifestó que desde que terminó la entrada en calor hasta que empezó el partido pasaron 35 minutos donde significó muchísimo para sus jugadores y que dicha fiesta que se vivió por la presencia del astro se pudo haber realizado en otras circunstancias.
A partir de dichas declaraciones tras perder de forma inesperada ante Gimnasia, se generó una especie de «grieta» entre los que defienden a ultranza la postura manifestada por el entrenador ante la prensa por desviar el foco de atención en la previa al encuentro sin importar con demasía el verdadero objetivo que tenía Newell’s que era sumar los tres puntos para engrosar el promedio y los que criticaron con dureza por excusarse de algo que ya estaba planificado que iba a suceder durante el contexto y no realizar un mea culpa de la pobre imagen que brindó el equipo durante los 90 minutos.
Newell’s recibió el primer cachetazo fuerte del torneo y fue justo frente a un rival directo. Los partidos que se le vandrán y el tiempo futuro servirá para conocer en profundidad si Kudelka se podría adueñar de la verdad, si el chivo expiatorio por la redención a Maradona influyó anímica, física y futbolísticamente en los futbolistas.
