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Alguna vez, no hace mucho tiempo, Central se había convertido en el nuevo millonario del fútbol argentino. Para no ir más lejos, para comienzos de 2017 cuando concretó la venta de Walter Montoya a Sevilla, los números de la entidad de Arroyito en ese aspecto superaban tanto a los de Boca como a los de River.
En total, desde la transferencia de Franco Cervi a Benfica de Portugal que se concretó a fines de septiembre de 2015 hasta el pase del juvenil Gastón Ávila a Boca a comienzos de 2019, ya que ésta fue la última gran transacción realizada, el monto total en cuanto a ventas en la actual gestión (presidencia de Raúl Broglia primero y luego la de Rodolfo Di Pollina) ronda los 40 millones de la moneda estadounidense.
Claro está, a esas cifras hay que descontarle impuestos y en algunos casos el hecho que el club no poseía la totalidad de los derechos económicos. A simple vista, el problema estuvo en las compras que no dieron los réditos esperados ni en lo deportivo ni en lo financiero porque en varios casos fueron futbolistas que se fueron sin dejarle dinero a las arcas auriazules.
Para citar algunos ejemplos, Central pagó un total de un millón de dólares en la compra del pase de Washington Camacho a Racing, la cual concretó entre el cargo del préstamo a mediados de 2016 y un año después se hizo definitivamente con los servicios del uruguayo. El 30 de junio pasado finalizó su contrato y se fue libre a Tijuana de México.
En enero de este año, José Luis Fernández también dejó el club con el pase en su poder, lo que representó una perdida importante teniendo en cuenta que la entidad de Arroyito había adquirido en enero de 2015 la totalidad de su ficha que pertenecía en partes iguales a Benfica y Godoy Cruz.
También fue, con el diario del lunes, un dinero mal gastado el que pagó por Marco Torsiglieri en el receso invernal de 2016: poco más de 2 millones de dólares por el ciento por ciento de los derechos económicos que tenía Morelia de México. Tuvo un pobre rendimiento en los únicos seis meses que estuvo en Arroyito y luego de cesiones a préstamo a Lanús y Vélez, finalizó su contrato a mediados de 2019. ¿Para Central? Nada.
Las ventas más resonantes
Giovani Lo Celso (2016): el Paris Saint Germain pagó 16 millones de euros, de los cuales le correspondieron nueve limpios a Central.
Franco Cervi (2015): Benfica adquirió el 90 por ciento de su pase en una cifra apenas superior a los cinco millones de dólares en bruto.
Gastón Ávila (2019): la venta a Boca se cerró en una cifra cercana a los cinco millones de dólares brutos, descontado impuestos y un porcentaje que le corresponde a Tiro Federal, a las arcas canallas ingresaron unos tres millones de la moneda norteamericana.
Walter Montoya (2017): de la transferencia al Sevilla de España, a las arcas auriazules ingresaron cuatro millones de euros netos.
Marcelo Larrondo (2016): su salida fue polémica pero Central le sacó un buen rédito económico. La venta a River se concretó en 3,2 millones de dólares.
Javier Pinola (2017): otro que tuvo una partida muy controvertida, pero finalmente le dejó tres millones de dólares al club de Arroyito por su pase a River.
Damián Musto (2017): el volante casildense se fue al Tijuana de México a cambio de 2,2 millones de dólares.
Víctor Salazar (2017): por el 80 por ciento de su pase, San Lorenzo pagó 1,8 millones de dólares. A su vez, por una cláusula firmada, el Ciclón abonó en el último mercado de pases otros 400 mil de la moneda estadounidense porque no pudo vender nuevamente al Tucu.
Mauricio Martínez (2018): Racing pagó por el 50 por ciento del pase que le pertenecía a Central una cifra que ronda el millón y medio de dólares.
