María Eugenia Schmuck, presidenta del Concejo Municipal de Rosario: «Por ser mujer, en política todo te cuesta más»
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María Eugenia Schmuck es docente, mamá y presidenta del Concejo Municipal de Rosario. Dueña de un extenso recorrido en la vida política local, comenzó a incursionar en ese universo en sus años de estudiante en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde se recibió de politóloga y se desempeña como docente.
En la previa del Día Internacional de la Mujer, durante una entrevista en el programa El Puente, que se emite por Radio Mitre Rosario, la concejala reflexionó sobre el camino transitado, los obstáculos que se le presentaron en un mundo mayoritariamente masculino y el campo de posibilidades que se abrió – o pareció abrirse- para las mujeres tras décadas de lucha en la conquista de espacios.
«Por ser mujer, en política todo te cuesta más. Primero, creés que tenés que volverte un varón para que te respeten. En la militancia universitaria era casi una virtud que te llamaran ‘Cacho’ o ‘amigo'», reconoció durante un pasaje de la charla.
«Hace treinta años era muy común que se menospreciara a la mujer en distintas actividades y la política era una de ellas. Era difícil que consideraran que pudieras ser líder, que tuvieras la capacidad de gestionar o de ganar una elección», continuó Schmuck en la misma línea.
Sin embargo, consideró que la situación cambió, aunque disparó: «No como a mí me gustaría. Hay muchas mujeres que, a los codazos, se han hecho su espacio en la política». A renglón seguido enfatizó en la cuestión generacional: «Yo vengo de una generación que es justo el límite porque heredó todas las conquistas de las luchas de las generaciones que nos precedieron y, también, tuvimos a muchos hombres que nos acompañaron en política, muchos, no todos».
Por otra parte, la edila que pertenece al mismo signo político que el intendente Pablo Javkin, enfatizó en las tareas domésticas y de cuidado, que, pese a las peleas ganadas en materia de derechos, siguen estando en su mayoría a cargo de las mujeres. «Durante muchos años asumimos solas las tareas de cuidado. Y eso no es así, son y deben ser compartidas».
Sobre ese punto describió una situación que aparece en el terreno laboral y remarcó: «Muchas veces cuando se fija una reunión a las 10 de la noche, la respuesta suele ser ‘no, porque las mujeres no van a poder’. No, y los hombres tampoco, porque los hombres también tienen hijos. Es un desafío generacional».
En el cierre de la charla, María Eugenia Schmuck contó que siente una profunda admiración por su madre, que se separó de su papá en los años ’80 – una época en la que el matrimonio era casi incuestionable-, trabajó «hasta que le dijeron que ya no se podía más» y siguió adelante sola con dos hijos en el seno de una familia de clase baja. «Yo sabía el sacrificio que le costaba y eso hace que valore mucho más todo lo que tengo».
