Santa Fe 2027: la carrera ya empezó y sobran candidatos, pero faltan certezas
Opinión, por Mauro Yasprizza.
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Por Mauro Yasprizza.
Pullaro tiene la reelección habilitada y parte con ventaja. El peronismo busca reconstruirse entre demasiados nombres, La Libertad Avanza pretende jugar con sello propio y otros espacios intentan encontrar un lugar en un tablero que todavía está lejos de cerrarse. Falta más de un año, pero la rosca ya trabaja horas extras.
La campaña para gobernador de Santa Fe en 2027 todavía no empezó oficialmente. Eso, por supuesto, es apenas un detalle administrativo. La política santafesina ya está corriendo.
Y hay uno que largó varios metros adelante.
Maximiliano Pullaro tiene algo que ningún gobernador santafesino tuvo durante décadas: la posibilidad constitucional de buscar inmediatamente otros cuatro años. La reforma de 2025 habilitó una reelección consecutiva y una cláusula transitoria permitió que el actual mandatario pueda presentarse en 2027.
No significa que tenga la elección ganada. Significa algo más sencillo: hoy es el hombre al que todos deben intentar ganarle.
Pullaro conserva además un activo político difícil de ignorar. En las elecciones constituyentes de abril de 2025, encabezando Unidos, consiguió alrededor del 35% de los votos provinciales y quedó muy lejos del resto. El dato tiene límites: no se elegía gobernador y apenas votó alrededor del 55% del padrón. Pero sigue siendo la fotografía electoral provincial más concreta disponible.
El gobernador tiene, además, un argumento poderoso para mostrar: la seguridad.
Durante 2023, último año de la gestión de Omar Perotti, el departamento Rosario registró 261 homicidios. En 2024 fueron 90. En 2025 la tasa volvió a subir ligeramente respecto del año anterior, pero permaneció muy por debajo de los niveles de 2022 y 2023. Los datos pertenecen al Observatorio de Seguridad Pública provincial, integrado por el Ministerio Público de la Acusación y el Ministerio de Justicia y Seguridad.
Eso no convierte automáticamente a Pullaro en Gardel con guitarra y escribano. La gestión también deberá rendir examen sobre economía, salud, educación, obra pública, salarios estatales y el costo político de una reforma constitucional que terminó habilitando al propio gobernador a buscar la continuidad.
La oposición ya encontró allí una frase de campaña: la Constitución que modernizó Santa Fe también abrió la puerta que Pullaro necesitaba para quedarse cuatro años más.
Y esa discusión recién empieza.
El PJ: una interna con más aspirantes que certezas
Del otro lado aparece el peronismo santafesino. O, para ser más exactos, los peronismos santafesinos.
Porque pedirle hoy una conducción uniforme al PJ provincial sería casi un acto de fe.
La lista de nombres que circulan rumbo a 2027 es generosa: Omar Perotti analiza nuevamente una candidatura ejecutiva o una postulación legislativa; Diego Giuliano quiere competir por la Gobernación; Germán Martínez forma parte de la conversación; también aparecen Marcelo Lewandowski, Pablo Corsalini y hasta nombres provenientes del empresariado.
Hay candidatos. Hay sectores. Hay reuniones. Hay fotos.
Lo que todavía cuesta encontrar es una idea común.
El peronismo perdió la provincia en 2023 después de cuatro años de gobierno y arrastra una mochila especialmente pesada en Rosario: la crisis de seguridad de los últimos años de la administración Perotti no puede borrarse con un acto partidario, un nuevo slogan ni una fotografía de unidad.
Los números son brutales: el departamento Rosario tuvo una tasa de homicidios de 22,2 cada 100.000 habitantes en 2022 y de 20 en 2023. En 2024 cayó a 7 y en 2025 se ubicó en 8,7.
Discutir las causas de esa caída es legítimo. Negar el contraste sería absurdo.
Por eso el PJ tendrá una dificultad adicional: antes de explicarle al santafesino por qué debería volver, deberá explicar qué aprendió de la última vez que gobernó.
Y ahí aparece otra vieja enfermedad del peronismo provincial: confundir unidad con amontonamiento.
Que Sergio Massa visite Rosario, que Diego Giuliano se muestre, que dirigentes kirchneristas compartan espacio con sectores moderados y que Ciudad Futura conviva electoralmente con estructuras tradicionales del PJ puede construir volumen. Pero juntar dirigentes en una foto no fabrica automáticamente una alternativa de poder.
Diego Giuliano ya dejó trascender su intención de competir por la Gobernación y busca ubicarse como una figura capaz de unir sectores. Germán Martínez representa un vínculo más directo con el universo de Unión por la Patria y La Corriente+, mientras Perotti conserva estructura propia.
Ahí está el problema.
El peronismo pretende volver a presentarse como novedad utilizando buena parte de los protagonistas de siempre.
Y el kirchnerismo santafesino enfrenta un dilema todavía mayor: necesita al PJ para conservar volumen electoral, pero el PJ sabe que una identidad excesivamente atada al kirchnerismo puede convertirse en un techo en una provincia donde esa marca política lleva años mostrando dificultades electorales.
No alcanza con cambiar la cartelería si los actores siguen entrando por la misma puerta.
Monteverde, el socio que incomoda y seduce
Juan Monteverde merece un capítulo propio.
En 2025 encabezó Más para Santa Fe y terminó segundo en la elección de convencionales provinciales con poco más del 15%. En el departamento Rosario superó el 21%.
No es un dato menor.
Ciudad Futura pasó de representar una izquierda municipal rosarina a convertirse en una pieza importante dentro del armado opositor ligado al PJ.
Pero esa integración también tiene un costo político.
Monteverde construyó buena parte de su identidad cuestionando a la política tradicional y ahora comparte escenario con dirigentes que llevan décadas recorriendo despachos, legislaturas y ministerios.
La pregunta será inevitable: ¿el peronismo incorporó a Monteverde o Monteverde terminó incorporándose al peronismo?
Probablemente haya un poco de las dos cosas.
Su principal batalla hoy aparece más asociada a la Municipalidad de Rosario que a la Gobernación. Pero su volumen electoral en la ciudad lo convierte en una pieza que cualquier estrategia provincial opositora deberá tener en cuenta.
La Libertad Avanza quiere caminar sola
La Libertad Avanza tampoco mira la película desde la platea.
En la elección constituyente de 2025, Nicolás Mayoraz consiguió algo más del 14% provincial. En Rosario, además, el libertario Juan Pedro Aleart ganó la categoría departamental con más del 31%. Fue una señal política fuerte para un partido que recién comenzaba a construir estructura territorial propia en Santa Fe.
Por ahora, LLA sostiene que pretende presentar candidatos propios y rechaza una alianza provincial con Unidos.
Romina Diez, presidenta del partido en Santa Fe, incluso salió públicamente a bajarle el precio a dirigentes oficialistas que habían coqueteado con un acuerdo para 2027.
La incógnita pasa por el candidato.
Diez aparecía naturalmente en esa conversación, pero en las últimas semanas su nombre comenzó también a circular en el armado presidencial de Javier Milei para 2027. Eso obliga al libertarismo santafesino a mantener varias cartas abiertas.
LLA tiene votos. Lo que todavía debe demostrar es que tiene territorio.
Una elección provincial no se gana únicamente con una figura nacional, videos virales y una cuenta de X funcionando a temperatura nuclear. Santa Fe tiene 365 municipios y comunas y una geografía política donde intendentes, presidentes comunales y estructuras departamentales siguen pesando.
Ahí Pullaro juega de local.
Granata, Del Frade y los que pueden romper el tablero
Amalia Granata tampoco desapareció.
En 2025 consiguió más del 12% provincial con Somos Vida y Libertad. Actualmente analiza si volverá a competir por la Gobernación y bajo qué estructura lo hará.
Su problema es similar al libertario: transformar un voto personal fuerte en una estructura provincial competitiva.
Carlos del Frade también dejó abierta una candidatura a gobernador por el Frente Amplio por la Soberanía, condicionada en parte por las nuevas reglas electorales.
No parecen, hoy, los principales favoritos para llegar a la Casa Gris. Pero en una elección fragmentada pueden quitar puntos decisivos a los espacios grandes.
Y en política, cinco puntos que uno pierde suelen valer bastante más que cinco puntos que otro gana.
Las nuevas reglas también juegan
Santa Fe llegará a 2027 con un nuevo Código Electoral.
La Ley 14.478 mantiene las PASO y la Boleta Única e introduce una rareza política interesante: un mismo precandidato a gobernador podrá participar dentro de su espacio acompañado por hasta tres precandidatos diferentes a vicegobernador. También habrá debates obligatorios para candidatos a gobernador.
Traducido del idioma legislativo al castellano: habrá todavía más margen para la rosca.
En Unidos ya aparecen nombres como Gisela Scaglia, Carolina Losada o Clara García alrededor de la discusión por la vicegobernación, aunque sectores del oficialismo directamente quieren repetir la fórmula Pullaro-Scaglia. Scaglia admitió que conversó con el gobernador sobre esa posibilidad.
El socialismo, mientras tanto, pretende preservar Unidos pero marcó un límite público: no quiere a La Libertad Avanza dentro de la coalición.
No será un detalle.
Unidos contiene radicales, socialistas, dirigentes del PRO y otros espacios que pueden convivir mientras haya poder para repartir y una elección para ganar. El verdadero examen llegará cuando haya que llenar los casilleros de la boleta.
Ahí suelen terminar las declaraciones de amor y empezar las PASO.
Hoy Pullaro corre adelante, pero falta una eternidad
Si las elecciones fueran mañana —y afortunadamente para los candidatos no lo son—, Pullaro partiría con la ventaja más evidente.
Tiene cargo, territorio, estructura, la posibilidad de reelegir y un resultado electoral provincial reciente favorable.
Pero gobernar también desgasta. Y todavía queda más de un año.
La Libertad Avanza tiene una marca nacional potente, pero necesita demostrar que puede convertirla en una organización santafesina.
Granata conserva un electorado propio, aunque deberá decidir cómo y dónde jugar.
Y el peronismo enfrenta probablemente el desafío más incómodo.
No le faltan candidatos.
Le sobra pasado.
Para volver a gobernar Santa Fe deberá conseguir algo bastante más complicado que una PASO ordenada: convencer a una sociedad que ya lo sacó de la Casa Gris de que no está ofreciendo otra vez la misma película con el afiche cambiado.
Porque 2027 todavía está lejos.
Pero la campaña, aunque nadie quiera admitirlo demasiado fuerte, ya empezó.

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