«Todos los proyectos que teníamos como familia murieron ese 20 de octubre»: el desgarrador relato de la esposa de Joaquín Pérez
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Por Nicolás Menna Lambertucci
Me verás volar
Por la ciudad de la furia
Donde nadie sabe de mí
Y yo soy parte de todos
La violencia se apoderó de las calles y Rosario se volvió la ciudad de la furia. No es una sensación, como dijo en su momento el hoy ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández. Más de 140 crímenes perpetrado en lo que va de 2022 dan cuenta del delicado panorama que se vive desde hace años. Se trata de un complejo proceso cuyo inicio podría situarse en 2013, con el asesinato del líder de la banda narcocriminal Los Monos, el Pájaro Cantero.
Pero la problemática excede los límites de la disputa territorial por el narcomenudeo. La inseguridad está a la orden del día y también dejó víctimas fatales. Es el caso de Joaquín Pérez, asesinado en la puerta de su casa en el corazón del barrio de Arroyito, a manos de un delincuente que le robó el auto, un Renault Clío con una puerta rota, y escapó.
Para Indiana La Rocca, viuda del arquitecto de 34 años, desde ese momento la vida de la familia se apagó. Así lo contó durante una entrevista mano a mano con Rosario Nuestro.
“Todos los proyectos que teníamos como familia murieron ese 20 de octubre. Y las balas matan más que a las víctimas, matan amores, proyectos, futuro. Después del 20 fue tratar de volver a respirar, yo tengo una hija y que ahora solamente cuenta conmigo dentro de lo que es el hogar. Por eso a mí me cuesta mucho todo, tengo que tomar decisiones y pensar todo sola”.
Sin dudas, se trata de esos dolores que no se pueden dimensionar, menos si el recuerdo de ese maldito día vuelve como un déjà vu.
A Luciano Roberto Muscio, lo mataron el domingo pasado por la tarde en la autopista Rosario – Buenos Aires delincuentes que le robaron su moto. Sus amigos le decían Lucho. Lucho era vecino de Joaquín. Vivían en la misma cuadra.
“Fue tirar sal en una herida todavía sangrando. Fue impactante, shockeante, revivir todo en un segundo. A la tarde lo había visto con sus papás y a la noche me llega un mensaje diciendo que a Luciano lo asesinaron», relató Indiana, todavía consternada por la noticia.
Y agregó: «Fue de la misma forma que lo mataron a Joaquín. Estos chicos no estaban enfermos, los asesinaron y hay culpables, y no puede quedar todo como ‘bueno es uno más’, o ‘qué difícil que está Rosario, un muerto más’, no. ¿Hasta dónde vamos a llegar como sociedad?”.
La causa de Joaquín
“Las balas matan más que a las víctimas, matan amores, proyectos, futuro”, había dicho la joven, que hoy trata de seguir adelante con su pequeña hija Malena. Pero si a esas balas se le suma la falta de justicia, todo se vuelve más difícil.
“La causa de Joaquín está en cero total. En primera instancia nos habían dicho que a los días eso se resolvía, porque estaba toda la evidencia. Estaba el arma, las balas, el auto y las cámaras», recordó la joven.
Más adelante, lo que se percibía como celeridad empezó a esfumarse. «Nos empezaron a decir que las cámaras no se veían tan bien como ellos creían, que no se pudieron tomar las huellas y así a dar vueltas. Que todo se manda a la Policía Científica de Chaco, que no pudieron sacar los ADN, que no hay una base de datos. Entonces, estamos como el día uno, cuando la evidencia estaba y era suficiente”, aseguró.
En efecto, después de nueve meses, no hubo ningún avance en la investigación y la bronca en la familia empezó a escalar: “Incluso me llegaron a decir que los delincuentes podían llegar a tener guantes puestos, cuando en los videos se ve perfectamente que no los tienen, esto porque no pudieron levantar huellas”.
Además de la causa vacía, a Indiana le duelen las palabras sin sentido y la falta de empatía. “El fiscal Adrián Spelta me dijo ‘esto en un par de días lo resolvemos, porque está todo’, acompañado por sus dos asesores, la fiscal regional y el encargado de prensa de la Fiscalía. Y todos coincidieron porque la evidencia estaba. No sé cuántos casos hay con tanta cantidad de pruebas y sin resolución».
«Piensan que somos boludos, me dejaron de atender el teléfono. El fiscal Spelta ya no me atendía y mandaba a uno de sus asesores que no sabía cómo tratar a los familiares de víctimas. Entonces hubo todo un manoseo de la causa, yo tuve que poner querella a los dos meses y el mismo abogado querellante mío me dijo ‘esto es un desastre, lo que se hizo fue terrible’».
«Entonces qué les espera a los familiares de Luciano, el chico que mataron en la autopista, donde no había cámaras, y donde la única testigo es la novia que pobre debe estar súper aturdida encima”, continuó y dejó clara su sensación de impotencia.
Esa ausencia de respuestas y de compromiso para esclarecer el hecho deja otro vacío. La mamá de Malena, de 2 años, se siente sola y decepcionada. “Es una soledad gigante. De parte de Fiscalía, no dan respuesta; de la municipalidad y de gobernación te dicen que eso no les corresponde y que no pueden hacer nada, que nos pueden dar el acompañamiento de asistencia a las víctimas, pero lo que yo realmente necesito es que encuentren a los asesinos de Joaquín».
«Lo que necesita la familia de Luciano es que encuentren a los asesinos. Que podamos salir a la calle tranquilos. Esta cuadra ‘está tranquila’, porque hay un patrullero, pero de la esquina para el otro lado, estás en las manos de Dios. Luciano vivía en esta cuadra y lo mataron en la autopista”, expresó.
Seguir como se puede
Indiana siente que su vida, como un jarrón, se rompió ese 20 de octubre de 2021. Hoy ese jarrón está, pero emparchado, con las marcas visibles. “Mi hija me pregunta ‘por qué papá no viene’ o ‘dónde está papá’ y ‘si está en el cielo, por qué no puede venir’, porque ellos no entienden de espacios, para ellos estar en el cielo es como estar en el cuarto. Y todo el tiempo pregunta por él».
«Por eso me tengo que poner una especie de caparazón para poder afrontar la realidad, porque si fuese por mí, estaría tirada en la cama y que me coman los piojos, no me importa, pero no puedo, tengo que salir adelante por mi hija”, manifestó.
La nena, fruto de su amor con Joaquín, es su motor para seguir adelante, aunque a veces la pérdida se siente tanto que atraviesa el cuerpo.
«Todos los días es levantarme, sentir un puñete en la boca del estómago, caerse al piso, llorar, lavarse la cara y seguir adelante, ‘dale hija vení que te hago la mamadera’”.
Escuchar a la viuda de Pérez mes desgarrador, tanto como imaginar ese dolor cotidiano y observar cómo la ciudad expulsa a su gente. De hecho , la opción de irse de Rosario para Indiana y su pequeña está muy presente.
“Yo lo pienso todo el tiempo. Hace unos años atrás, con Joaquín tuvimos la posibilidad de irnos y decidimos apostar a Rosario. En realidad Joaquín me decía ‘no amor, quedémonos acá, yo estudié acá, vos te estás por recibir acá, apostemos a Rosario, tenemos los amigos y la familia'».
«Y así nos paga la ciudad donde decidimos formar una familia, y aspirábamos a estar mejor, laburando, estudiando, aportando. Después de lo que pasó con Joaquín todo el tiempo pienso que no quiero que mi hija crezca en este ambiente. Pero a dónde me iría, no sé, pero la realidad es que Rosario es una bomba de tiempo, está incendiada”.
Indiana tiene una lucidez admirable y puede visualizar el futuro junto a su hija. “Quiero que la cabeza me empiezce a funcionar mejor, estar tranquila con Malena. Quiero que crezca con una mamá sana, que se pueda volver a reír y a disfrutar de cosas, porque yo estoy estancada en el 20 de octubre de 2021», expresó, sobre el cierre de la charla.
«Pero sin justicia no hay paz. Por eso, para que volvamos a construir nuevos proyectos, necesitamos justicia”, concluyó la joven, que todos los días, como Penélope, espera. Hace 9 meses que espera eso: justicia para tener paz.

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