Vacuna contra el dengue: «No hay disenso técnico, lo que falta es una decisión política»
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En el marco del brote histórico de dengue, los debates sobre la eficacia de la vacuna y la posibilidad de sumarla al calendario obligatorio, son dos temas centrales. El Gobierno Nacional, en principio, descartó incluirla en el esquema vacunatorio, alegando que aún no resulta necesario hacerlo. La inmunización consta de dos dosis, que se aplican con un intervalo de tres meses, está aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y, por el momento, solo se puede adquirir en algunos centros vacunatorios y farmacias, con un costo aproximado de 70 mil pesos por aplicación.
En diálogo con el programa El Puente, que se emite por Radio Mitre Rosario, el concejal y médico de Rosario, Leonardo Caruana, indicó que «estos brotes suceden en la ciudad y el país desde el año 97», pero en el caso de esta temporada existe un mayor nivel de contagio, mortandad y hospitalizaciones por cuadros graves.
En este sentido, en referencia a la vacuna, sostuvo que se trata de un nuevo método de prevención, aprobado por ANMAT para su comercialización desde hace un año, y que cuenta con diez años de experimentación. «Es eficaz, segura, y sirve para proteger tanto al que ya se contagió alguna vez, como para prevenir a la población de las formas mas graves e intensas del virus», señaló.
Respecto a la incorporación al esquema obligatorio, Caruana advirtió que no existen «discensos técnicos en cuánto a la aplicación del medicamento», y que lo que falta es una decisión política. «El Gobierno te dice que la vacuna es útil y sirve, pero que sólo accede quién la puede pagar, cuando debería ser un elemento preventivo que tiene que estar a disposición de lo público», aseveró.
Por otra parte, en cuánto a la persistencia del mosquito durante todo el año, aún en las estaciones mas frías, el concejal manifestó que esto se da debido a una falta de abordaje integral y que hay cuestiones como, por ejemplo, la falta de acceso al agua potable que hacen que el mosquito se adapte más a los distintos climas que hay en el país. «Si no se profundizan las políticas estructurales va a ser difícil. Esto no se inicia apretando un botón, sino que requiere de una logística, compras, distribución, capacitación», sentenció.
