Vecinos de inmediaciones del hospital Centenario denuncian a trapitos por extorsiones y robos a domicilios
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Vecinos de las inmediaciones del Hospital Centenario y trabajadores del efector de salud manifestaron su hartazgo por la extorsión de cuidacoches que circundan la zona. Además, aseguraron que en muchas oportunidades trapitos «marcan» domicilios a los que luego ingresan a robar. Proponen la regulación de la actividad para terminar con el problema.
Según relató Patricia, que vive en el barrio, se trata de una problemática que data desde hace años y abordan junto a integrantes de la Vecinal Maradona. Concretamente, los vecinos plantean que la salida es la regularización de la actividad.
«Creemos que tanto el Estado provincial como municipal tiene que tomar cartas en el asunto y poder regularizar esta tarea (de cuidacoches)», aseguró l mujer, en diálogo con este medio y propuso «que se cobre un monto fijo voluntario en todos lados, con un ticket rotulado desde el Estado, que en todos lados te cobren 100 pesos, no que en algunos te cobren 100 y a la noche 2500».
Además, apuntó a la delimitación de horarios: «Que sea, por ejemplo, de 7 a 12 o hasta las 17. Que exista una franja horaria porque también tenemos vecinos que tienen que dejar su auto ahí porque no van estar pagando un estacionamiento en la puerta de su casa cuando es parte de su propiedad».
Por su parte, Gonzalo, otro de los damnificados, relató que los vecinos son blanco de extorsiones y hasta robos en sus domicilios. «Tenemos dos filmaciones de dos hechos de robo a domicilios por parte de un pareja, que sigue trabajando en el mismo lugar con el mismo modus operandi de relojear movimientos y ellos mismos ejecutan la tarea del robo».
En tanto, afirmó que la situación se replica en Pichincha y que los trapitos piden más o menos dinero de acuerdo a quién sea el conductor del vehículo que estaciona. «Si es una mujer le piden más, si es un grupo de amigos, piden menos», remarcó.
Por último se quejó de la falta de control estatal y decisión política y sostuvo que los cuidacoches llegaron a cobrar hasta 2 mil pesos cuando se realizan recitales o eventos masivos en los alrededores.
Demora de un trapito
A partir de la denuncia que realizaron los vecinos, su difusión pública y del arribo de la prensa al lugar, personal policial y de la Secretaría de Control Urbano municipal se hizo presente este martes y demoró a un cuidacoche que no tenía documentación.
Sin embargo, los afectados manifestaron que «este control es una payasada. No sirve de nada porque hoy están y mañana no».

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