Absolvieron a los cinco policías acusados por la muerte de María de los Ángeles Paris
Tras ocho años de demoras, el tribunal consideró que los agentes actuaron en cumplimiento de sus funciones y desestimó las acusaciones por homicidio preterintencional e incumplimiento de deberes. "No es justo. Lo que hicieron los jueces es una vergüenza", expresó la hija de la víctima.
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Ocho años después del fallecimiento de María de los Ángeles Paris dentro de la seccional 10ª, el Tribunal Oral integrado por Rafael Coria, Florentino Malaponte y Trinidad Chiabrera absolvió este viernes a los cinco policías imputados, al considerar que actuaron cumpliendo su función de servidores públicos.
El comisario Silvio Adrián Cortés y la suboficial Susana Beatriz Domínguez habían sido acusados de homicidio preterintencional (es decir, de haber tenido intención de agredirla), mientras que los agentes Damián Enrique Zalazar, Silvina Paola Gianotti y Andrea Guadalupe Allovatti enfrentaban cargos por incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Durante el juicio, la fiscal de Violencia Institucional Karina Bartocci había solicitado penas de hasta cuatro años, y la familia de Paris acompañó su postura, calificando el caso como un episodio de “violencia institucional”.
Según la teoría fiscal, Paris, de 45 años, bibliotecaria en la escuela Gurruchaga, llegó a la comisaría 10ª el 3 de mayo de 2017 alrededor de las 21. La recibió la suboficial Allovatti, quien advirtió que la mujer necesitaba de atención médica.
Luego de unos minutos en la guardia, la docente salió y cruzó a la funeraria de enfrente, regresó brevemente y volvió a retirarse. Cerca de las 21:40, en la esquina de Darragueira y Marull, intentó subir a un auto y correr por la calle. En ese contexto, los agentes Zalazar y Gianotti la subieron al patrullero y la trasladaron nuevamente a la seccional.
La fiscal Bartocci sostuvo que, tras descender del móvil, Paris permaneció unos minutos en el tapial, se levantó y caminó hacia la entrada de una vivienda cercana. Allí, según la acusación, el comisario Cortés la tomó del cabello, la sujetó del cuello y la inmovilizó junto a Domínguez, quien la sostenía de los pies. Para la Fiscalía, ambos la llevaron a la fuerza hasta un cuarto interno, donde, según la acusación, Cortés le propinó golpes en la boca y el abdomen antes de colocarle las esposas.
El querellante Gustavo Feldman planteó durante su alegato que la situación evidenciaba “esta disparidad salvaje, casi animal, que muestra una víctima inerte e inerme a merced de su predador, de su verdugo”, y afirmó que el objetivo del juicio era “evitar la impunidad”.

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