Del poncho al escenario: Milei cantó en Jesús María y dejó a la vieja política sin libreto
Opinión. Por Mauro Yasprizza. Sin acto, sin atril y sin guion, el Presidente se animó a cantar folklore y expuso, en una sola escena, el agotamiento del ritual político de siempre.
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La imagen fue tan simple como potente: Javier Milei subido al escenario del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, cantando con el Chaqueño Palavecino. No hubo discurso, no hubo acto partidario, no hubo liturgia. Hubo exposición. Y eso, en política, dice mucho.
Jesús María no es un territorio ajeno al poder. Antes estuvieron Néstor Kirchner y Mauricio Macri, cada uno a su modo, cada uno dentro del manual: saludo, foto, cercanía medida. La política clásica sabe moverse ahí. El peronismo y el kirchnerismo hicieron escuela en ese arte: ocupar la escena popular sin correrse del rol presidencial.
Lo distinto esta vez no fue el lugar, sino el gesto. Milei no fue a “marcar presencia”: se dejó llevar. Cantó, se equivocó, se rió. Se mostró sin red. Y eso incomoda a la vieja política, porque rompe con la solemnidad que durante años confundió autoridad con puesta en escena.
No es folklore contra política. Es otra forma de pararse frente a la sociedad. En un país cansado de relatos, la gente ya no premia el acting perfecto, sino la sensación —real o no— de autenticidad. Milei entendió ese clima y lo explota. Sus críticos lo verán como banalidad; sus votantes, como cercanía. El dato duro es que funciona.
Moraleja: la Argentina está cambiando no cuando aplaude más fuerte, sino cuando deja de venerar el escenario. Y cuando el poder baja del libreto y se expone como cualquiera, algo de la política rancia empieza, definitivamente, a quedarse sin público.

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