León XIV: una canción para llevar
El Papa llega a la Argentina bajo el lema "Bienvenidos todos. Vayan y anuncien". Si todos están invitados, el mensaje también es de todos.
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Opinión: Por José Luis Primo, presidente de Ejes de comunicación.
Los griegos contaban que Orfeo tenía una música capaz de calmar a las fieras, mover los árboles y detener los ríos. Donde él cantaba, la gente se juntaba buscando una esperanza, una melodía, un gesto, un recuerdo, la promesa del amor. Por eso, dicen, la canción siguió sonando río abajo, de orilla en orilla, mucho después de que se fuera el poeta.
Hoy empieza la primera gira de León XIV por América Latina, y el 8 de noviembre llega a la Argentina para recorrer Buenos Aires, Córdoba y Luján. Casi cuatro décadas sin un papa en el país alcanzan para entender el fervor que lo espera. Será una celebración popular, con multitudes y una enorme cobertura mediática.
DE “TE QUIERE TODO EL MUNDO” A "BIENVENIDOS TODOS": UN MENSAJE SIN EXCLUSIONES
La Argentina ya sabe cómo suena la visita de un papa. En abril de 1987, Juan Pablo II recorrió diez ciudades en seis días y cerró la Jornada Mundial de la Juventud en la avenida 9 de Julio, frente a cerca de un millón de personas. De aquella noche quedó un cántico que todavía se recuerda: "Juan Pablo II, te quiere todo el mundo".
Vale la pena notar un detalle. En 1987 era la multitud la que le decía al Papa que todos lo querían. Treinta y nueve años después, es la Iglesia la que le dice a todos que son bienvenidos. Cambia quién habla, pero la palabra sigue siendo la misma: todos.
En el medio hubo otro momento que los argentinos también recuerdan. En 2013, en Río de Janeiro, Francisco le pidió a sus compatriotas jóvenes que hicieran lío y que la Iglesia saliera a la calle. En esa misma Jornada recordó que la primera realizada en América Latina había sido la de 1987, en la Argentina. Y tres días después, su homilía de cierre empezó con otro verbo de movimiento: "Vayan".
Cada época tuvo su manera de decirlo. En 1987, la multitud cantó que lo querían. En 2013, el Papa pidió lío. Hoy, el lema invita a anunciar. Son notas distintas de una misma melodía: la de una Iglesia que sale al encuentro. Y esta vez también hay una cita con los jóvenes de por medio, una vigilia en Buenos Aires.
El lema de la gira es Bienvenidos todos, y cuesta imaginar una invitación más amplia: sin excepciones y sin requisitos previos. Con una puerta tan abierta pasa lo que pasa siempre cuando algo importa: todos quieren llevarse algo. Una comunidad, su cercanía; una institución, su foto; cada uno, la frase que mejor le llegue. Es humano, y es la mejor señal de que la visita le importa a mucha gente.
La pregunta interesante es otra: qué hace cada uno con lo que se lleva. Y ahí el lema tiene una segunda mitad.
"VAYAN Y ANUNCIEN": SI LA BIENVENIDA ES DE TODOS, LA RESPONSABILIDAD DEL ANUNCIO TAMBIÉN LO ES
La pregunta, en última instancia, no es qué nos deja León XIV en la agenda de esta semana, sino qué estamos dispuestos a hacer con su mensaje a partir de la semana que viene. Quedarse con la gigantografía o la frase fuera de contexto es la salida fácil; asumir el compromiso de ?ir y anunciar? exige desarmar prejuicios y construir puentes realistas. Si la visita del Papa se agota en las fotos de protocolo, habrá sido solo un evento multitudinario más, pero si el anuncio cala hondo y supera la coyuntura, la canción habrá comenzado a sonar río abajo. De nosotros depende que no se apague al día siguiente
Quedarse solo con la foto o el titular de coyuntura sería empequeñecer el momento. Como en la leyenda de Orfeo, lo importante no es quién se queda con el poeta, sino si la canción es capaz de seguir corriendo río abajo, de boca en boca, mucho después de que los micrófonos se hayan apagado.

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