Newell’s pegó en Santiago, ganó un partido clave y salió del barro
Opinión, por Mauro Yasprizza.
:format(webp):quality(40)/https://rosarionuestrocdn.eleco.com.ar/media/2026/04/newells_central_cordoba.png)
Por Mauro Yasprizza.
Newell’s necesitaba ganar. No había mucho más para discutir. Y ganó. Lo hizo con justicia, con autoridad durante gran parte de la tarde y con esa cuota de sufrimiento que parece venir incluida en el paquete cada vez que la Lepra sale a la cancha. Fue 3-1 ante Central Córdoba, en Santiago del Estero, en un partido clave para empezar a despegar de una zona impensada y recuperar algo de aire en un campeonato que hasta hace poco lo tenía demasiado apretado.
El equipo de Frank Kudelka jugó un muy buen primer tiempo, seguramente de los mejores tramos que mostró en lo que va del torneo. Se adueñó de la pelota, manejó los tiempos y encontró espacios para lastimar. A los 10 minutos abrió la cuenta Franco García y, a los 40, Oscar Salomón amplió de cabeza para reflejar en el resultado una superioridad que en la cancha ya era evidente. Newell’s era más, bastante más, y daba la sensación de que el partido estaba para liquidarlo mucho antes.
Encima, antes del descanso, Central Córdoba quedó con uno menos por la expulsión de Pignani, una ventaja que parecía terminar de inclinar la historia. Todo hacía pensar que el complemento iba a ser un trámite para la Lepra. Pero Newell’s, fiel a sus vaivenes, dejó pasar situaciones, no fue fino en la definición y le dio vida a un rival que estaba golpeado.
El descuento de Barrera cambió el clima del partido. Lo que parecía resuelto se llenó de dudas. Central Córdoba se entusiasmó, Newell’s se tensionó y otra vez apareció esa vieja costumbre rojinegra de complicarse solo. El tercer gol, que parecía al alcance de la mano desde el comienzo del segundo tiempo, se hizo esperar más de la cuenta. Y eso, claro, agrandó el suspenso.
Recién sobre el final llegó el desahogo definitivo. Francisco Scarpeccio apareció para empujar la pelota y marcar su primer gol con la camiseta rojinegra, cerrando una victoria que terminó siendo tan merecida como necesaria. Porque Newell’s había hecho méritos de sobra para resolverlo mucho antes, pero recién pudo bajarle la persiana en la última jugada.
Lo más valioso, de todos modos, no pasó solamente por el resultado. La Lepra mostró otra cara. Tuvo decisión, momentos de buen juego y una postura mucho más convincente que en otras tardes. Después del desastre de Rafaela, la respuesta era obligatoria. Y apareció. No fue perfecta, porque este equipo todavía convive con desconcentraciones y con una tendencia preocupante a no cerrar lo que domina, pero sí fue una reacción importante.
Newell’s sumó seis puntos que valen más de lo que dice la tabla. Valen por el contexto, por la necesidad y por el golpe anímico. Ganó un partido de esos que no se pueden dejar pasar. Y lo hizo fuera de casa, en un escenario difícil y con la presión de saber que cualquier tropiezo volvía a meterlo en el pantano.
La victoria en Santiago no resuelve todos los problemas, pero sí acomoda el ánimo, baja la tensión y le da al equipo una plataforma un poco más firme para mirar hacia adelante. Newell’s ganó bien. Lo sufrió de más, también. Pero esta vez, al menos, no dejó escapar lo que tanto le costó construir. Y en este momento, eso ya es muchísimo.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión